NUESTRA PLATAFORMA

La Plataforma Afectados por Aquavall empezó a fraguarse en el mes de junio de 2018 tras conocerse la sentencia del Tribunal de Justicia de lo Contencioso-Administrativo de Castilla y León, que anulaba la Ordenanza fiscal reguladora del ciclo integral del agua que factura Aquavall, que venía aplicando desde el 1 de julio de 2017 tras la remunicipalización del servicio de aguas por el Ayuntamiento.

Con esta sentencia los abonados tenemos derecho a la devolución de las cantidades indebidamente cobradas conforme a esta Ordenanza de 2017 anulada por el TSJ. Y por eso nos estamos organizando.

Esta alianza ciudadana empezó a proyectarse a finales de 2017, cuando varios vecinos de Valladolid constatamos que la municipalización del servicio del agua en la que tanto esfuerzo había puesto el alcalde de Valladolid, el señor Óscar Puente Santiago, y todo su gobierno era un perjuicio para el ciudadano.

El alcalde convirtió la remunicipalización del agua en su bandera electoral, un objetivo lleno de intereses partidistas y populismo, que no ha beneficiado en nada a los vallisoletanos, al contrario, nos ha perjudicado, según se desprende del informe del Instituto Coordenadas y de las noticias de prensa de las que se han hecho eco diversos medios de comunicación.

En primer lugar, desde que empezó a operar Aquavall, Valladolid ha sufrido un incremento de las fugas e incidencias cada semana. Los vallisoletanos hemos tenido que sufrir un aumento de averías del servicio de agua, roturas y cortes de suministro.

En segundo lugar, Aquavall incrementó su recaudación a costa de los jubilados ya que el Ayuntamiento congeló el precio del agua para 2018, pero penalizó a los jubilados quitando la bonificación del 50% para mayores de 65 y creó una nueva para familias con bajos ingresos. Esta nueva bonificación es mucho más restrictiva en el número de beneficiarios.

En tercer lugar, la ineficacia de Aquavall ha hecho que el Ayuntamiento privatice servicios, invirtiendo más de la mitad de su presupuesto en multiprivatizar la gestión del agua, según se desprende del contenido del informe del Instituto de Coordenadas. Así que, finalmente, la municipalización del agua en Valladolid ha acabado provocando una pérdida de ingresos para la ciudad.

En cuarto lugar, se han incrementado los costes ya que Aquavall se ha gastado casi un cuarto de su presupuesto en comprar energía y ha tenido que invertir importantes cantidades en mejoras de infraestructuras y no todas relacionadas con la gestión del agua. Además, ha tenido que gastar grandes cantidades de dinero en otros ítems que antes estaban incluidos como seguridad, gestión administrativa, asesoría jurídica, informática, etc.

Por si esto fuera poco, los trabajadores de Aquavall también se han visto perjudicados, ya desde un inicio más de 150 trabajadores de la antigua Aguas de Valladolid quedaron subrogados dentro de un proceso de “sucesión de empresas” con la consiguiente situación de incertidumbre, además, la plantilla de Aquavall no ha podido trabajar en las condiciones técnicas y de seguridad óptimas para el desarrollo de su trabajo diario.

Para rematar lo anteriormente expuesto, la ilegalidad de cobrar una tarifa como tasa ha sido una chapuza propia de malos gestores que solo denota irresponsabilidad y dejadez administrativa.